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14.2.17

Podemos ya no nos representa




Cinco años y ocho meses después de que las plazas gritaran «no nos representan» un 15-M, Podemos se presenta de nuevo en Vistalegre al borde de la ruptura y alejado de los movimientos sobre los que se levantó. ¿Qué opinan en la calle de su deriva?

En la Puerta del Sol de Madrid hay un hombre sentado en el suelo vestido de Pikachu de cintura para abajo fumándose un pitillo junto a una enorme cabeza pokémon de gomaespuma. Y Mario y Luigi discutiendo en plan pablistas y errejoners. 


A su lado, un Homer Simpson con la camiseta de Messi y un Bart vestido de Cristiano. Es lo más parecido a un círculo o una asamblea que queda por aquí casi seis años después del 15M. Carmena prometió una placa que decía Dormíamos, despertamos pero ni rastro.

Aquí garantizó Pablo Iglesias que le ganaría las elecciones al PP un día de enero de 2015 y dijo que los sueños había que empujarlos porque aquella gente que abarrotaba la plaza se tomaba muy en serio los suyos. Y gritaron que sí, que se podía. Un día las calles se vaciaron y se llenaron los escaños. Podemos atrapó 5 millones de votos en las generales. Y antes había llegado a Europa y a varios Ayuntamientos de toda España con sus franquicias. 


Casi seis años después del 15M, de las asambleas, del «no nos representan», y casi dos años y medio desde que Pablo Iglesias prometiera «asaltar los cielos» en Vistalegre (primera parte), 

Podemos se presenta en el mismo escenario sumido en una profunda crisis interna, haciendo malabares de egos al borde del precipicio, jugando a los tronos y abierto en canal para descifrar cómo gestiona un éxito único sin destriparse en el intento.

«Ahora mismo Podemos está perdiendo parte de su esencia, tanto por estructurar un partido demasiado vertical como por las luchas internas que estamos viviendo, por desgracia tan típicas dentro de la izquierda. Podemos nos hizo pensar a muchos que la política podía ser otra cosa, pero nos está quitando la ilusión ver que no se está debatiendo sobre ideas o propuestas, sino sobre sillones y familias».

Quien habla es Fabio Gándara, experto en comunicación social y uno de los impulsores imprescindibles del 15M, el primero que agitó las redes y quien impulsó lo que luego se llamó Democracia Real Ya, de donde salió expulsado y asqueado. 


Después de aquello nadie le llamó ni él llamó a nadie. Hoy trabaja en una agencia de Malasaña. ¿Sigue indignado? «Bueno... Sigue habiendo muchísimas cosas para indignarse, prácticamente las mismas que entonces».





La toxicidad de la política nos ha desilusionando a muchos. Podemos perdió parte de su esencia, debe volver a abrirse y dejarse de caudillos

FABIO GÁNDARA (15M)

¿Entonces Podemos ya no os representa?


Podemos cogió muchas de las demandas que teníamos en el 15M pero evidentemente no logra representar todo aquello. Nadie puede, ningún partido político puede. Por desgracia la toxicidad que se vive en la política nos acabó desilusionando a muchos.

En Democracia Real sigue Ana, sin apellido porque ella no es líder ni portavoz de nada, «quincemayista» convencida. Tanto que nos responde ella después de consensuar todas las respuestas con el colectivo y ser escogida para dar la cara casi en asamblea. 


Ana es rubia, ojos marrones, una aclaración necesaria para entender su primera respuesta: «Podemos puede decir que es el partido del 15M pero es como si yo digo que soy mulata con ojos verdes». Pues eso.

«Ningún partido que tenga una estructura vertical, que no esté abierto democráticamente puede considerarse 15M», censura Ana junto a la boca de metro en la que acampó hace seis años. «La estructura de Podemos no está democratizada y no se ha abierto a la participación directa. A nosotros no nos representa porque nosotros no queremos representantes, queremos democracia real ya».

¿Le decepciona lo que está ocurriendo en Podemos?

¿La batalla entre Iglesias y Errejón? Es una pelea de dos críos por un balón. Todas las luchas de poder son infantiles. La madurez está en conseguir un consenso, entablar un debate, dejar de tener miedo por perder el control porque es la inteligencia colectiva lo que funciona.



Podemos puede decir que es el partido del 15M pero es como si yo digo que soy mulata con ojos verdes. Ningún partido vertical puede ser 15M

ANA (DEMOCRACIA REAL YA)

Sobre esa teoría de la inteligencia compartida, manoseada por toda la cúpula de Podemos, se edificó el partido y se expandió por España a través de sus famosos círculos, «agrupaciones voluntarias y abiertas de personas que convergen a partir de su interés por el cambio», define la web del partido. En la última campaña electoral más de uno bramó cansado de ser requerido sólo para pegar carteles.


«Podemos somos nosotros, los que lo creamos en la calle, y no sólo los que salen en la tele», decía Mónica desde Leganemos, el círculo de Leganés. Hoy reclaman su protagonismo en el futuro del partido. «El Podemos de verdad, el del día a día, es el que está aquí abajo, en los círculos. 


No tenemos por qué permitir que un choque de egos políticos emborrone tanto esfuerzo que están haciendo miles de personas en este país desde los círculos», defiende Santiago Fernández desde Valdemoro, uno de los primeros círculos de Madrid.

Allí, en el bar El Rincón, hacen tortillas al gusto y en el sótano se reúne cada semana la asamblea de Valdemoro. Vistalegre les queda lejos. 


Hablan de la manifestación feminista que tienen en agenda, de preparar un vídeo en el barrio, de quién será el enlace con el colectivo LGTBI y de quién paga los cafés... «La toma de contacto de este partido con la calle no debe romperse jamás», suplica Isabel. 

«Es el momento de que los círculos tomemos las riendas de verdad, por encima de consejos ciudadanos y de secretarios generales», arenga Santi. No son más de una decena.


El Podemos de verdad es el de aquí abajo, el de los círculos. No podemos permitir que un choque de egos políticos emborrone tanto esfuerzo

CÍRCULO DE PODEMOS

Volvemos a Sol. El cineasta Stéphane Grueso logró narrar desde la calle la excitación del 15M y los momentos previos al nacimiento de Podemos. El año 2011 la revista Time le incluyó como una de las personas del año dentro del colectivo que salió a las calles en medio mundo para protestar. 


Hoy admite su decepción desde la distancia. «Podemos ha acabado siendo un partido político y con eso está dicho todo. Tiene los problemas, las taras, los procedimientos de un partido político. 

Y además de un partido tradicional, que es la decepción que tenemos muchos. Pensamos que Podemos podría traer una forma nueva de hacer cosas, pero al final se parece bastante a otros partidos que ya conocíamos».


Cuenta que a él Podemos le interesaba como ese partido donde podías participar sin pertenecer al partido, sin carné de militante, dónde no tenías por qué defender todo lo que hacían, ni agachar la cabeza ante el líder. 


«Es evidente que con su éxito hubo una especie de vaciado de la sociedad civil. ¿Dónde está esa sociedad civil? ¿Sigue representada o no? ¿Se le escucha o no se le escucha? Ese es el reto que tiene Podemos».

Fabio Gándara mantiene la esperanza de que la formación aún pueda seguir cambiando el panorama político pero recomienda a su líder huir del papel de «caudillo». Se refiere a Pablo Iglesias y al peligroso poder que le otorgaron los medios antes que los militantes. 


«Deben dejarse de luchas internas y apostar por un modelo diferente, por abrirse a la ciudadanía más allá de esa camarilla que estamos viendo durante los últimos días».


Podemos ha acabado siendo un partido político y con eso está dicho todo. Y además un partido tradicional, que es la decepción de muchos

STÉPHANE GRUESO

Iván va más allá cuando piensa en «esa camarilla» y exagera acordándose de la masacre de Puerto Hurraco cuando recrea la guerra interna de Podemos. «Es que abres Twitter y no hay más que peleas entre los de Iglesias y los de Errejón, como si no hubiera más gente en Podemos. 


Y nadie puede hacerles sombra porque uno tiene dos millones de seguidores y el otro medio millón», lamenta. Iván Sánchez es miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) pero dice que nunca le reconoció una representatividad especial al partido.

Habla del programa de Izquierda Unida cuando Podemos ni había nacido, de los planes de vivienda que defendía UPyD y hasta de la línea ejemplar de Vox en materia antidesahucios.

«¿Que Podemos podía haber hecho más? Claro, pero el resto también. Hablan de voluntad política. ¡Perfecto! Mi voluntad política se la comió mi perro. Si tú quieres hacer algo, lo haces. El problema es creer que Podemos era la panacea, cuando está muy lejos de representar a la sociedad civil.


Fueron capaces de llevar al Congreso ese descontento que teníamos en la calle pero no están sabiendo utilizar ese discurso para ir mucho más allá. Podemos no es un ente maravilloso que sea capaz de cambiar las cosas. Pero para eso estamos nosotros, la ciudadanía».

¿Qué espera de Vistalegre II?

No espero nada. De como comenzó a lo que es ahora no tiene nada que ver. Me imagino al equipo ganador entrando en plan máster del universo. Algo súper machirulo, con sus espadas láser. Hemos ganado, somos los chelis.




Podemos no se parece en nada a lo que era. Abres Twitter y ves todo lo que hay, peleas continuas, parece como Puerto Hurraco

IVÁN SÁNCHEZ (PAH)

«No sé si se ha podido evitar lo que está pasando», se cuestiona Stéphane Grueso. «A lo mejor la política es así, las instituciones son así y todo está montado para que tú entres en este proceso. A lo mejor era inevitable».


Todos comparten, sin embargo, el diseño de las confluencias como el modelo a seguir. De los ahoras y los comunes, de las mareas. Como el ejemplo de la «democracia real» que perdió el partido por el camino. 


«Había procesos asamblearios de verdad, sin esos liderazgos fuertes... Eso sí era entrar a las instituciones desde los movimientos sociales, desde la calle».


Gándara tuitea: «Qué triste ver las continuas rencillas y tejemanejes en el seno de Podemos». Otro tuit: «Esta imagen de jaula de grillos de la izquierda es letal».

¿Qué pancarta del 15M recuperaría seis años después?

Me quedo con ese lema de la primera manifestación: No somos mercancía en manos de políticos y banqueros. Creo que sigue vigente, sigue siendo muy reivindicativo.


Fuente el mundo


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