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9.2.17

Acorralada, perseguida y hundida, la funcionaria que destapó la Gürtel publica su denuncia al fiscal

Ana Garrido, una funcionaria ejemplar que paga caro su honradez
Ana Garrido, una funcionaria ejemplar que paga caro su honradez
Se llama Ana Garrido, y es una de esas heroínas anónimas que pasean su honradez por España sin que nadie la conozca. Pero hoy vive una auténtica película de terror, con persecuciones, acorralamientos y presiones que han terminado por hundirla. Es el precio de ser honrado en España: ni un solo partido, de Gobierno u Oposición, ni un solo sindicato, de derechas o de izquierdas, le ha mostrado su apoyo. ¿Delito? Haber denunciado el “caso Gürtel” con papeles y ante la Fiscalía Anticorrupción. Y adivinen quien aflora en su denuncia y se ha ido de rositas: el ex ministro de ¡Justicia! del PP, José María Michavila, hoy próspero abogado relacionado con los corruptos.

Su caso es espeluznante y confirma algo que no me gusta proclamar porque desanima: en España los malos siempre ganan. Y los buenos sufren. El delito de honradez se pena muy caro y sé bien lo que me digo, de ahí mi anonimato. Igual que el sistema creado por nuestra ingenuidad al confiar los asuntos políticos y públicos a una mafia de aprovechados lo estamos pagando caro, puedo confirmar que hoy es imposible ser honrado en España en un cargo público. El sistema te expulsa o te enloquece. O tragas o a los leones.


Las fechorías del alcalde Panero, alias "El Albondiguilla", salen a la luz por quien lo vio actuar de cerca.
Las fechorías del alcalde Panero, alias “El Albondiguilla”, salen a la luz por quien lo vio actuar de cerca.
Esto es válido también para el sistema económico: es imposible crear nada ni emprender nada. Sé el caso de un chico que quiso poner un carrito de perritos calientes para ganarse la vida: se lo hicieron imposible. Una funcionaria de Sanidad le advirtió que eso era “comida basura”, otro le dijo que se olvidara porque perjudicaba a los restaurantes, uno más le pedía ¡unos aseos y un termómetro para medir la temperatura del agua de las salchichas! A los políticos no pudo ni acercarse, claro. Hoy por hoy no es que el sistema no pueda crear empleo, es que la maraña de intereses políticos, sindicales y administrativos lo impide.

Tras leer el blog de Ana Garrido, que enlaza al escrito de la Fiscalía Anticorrupción, me he desmoralizado. Lo siento. No hay solución para mi país y nuestros gobernantes quieren que emigramos: “sobramos” 2 millones y quieren que enviemos dinero desde el extranjero para que nuestras familias puedan sobrevivir. Y pagar los impuestos con los que ellos despilfarran y mangonean. Esa es la política económica del Gobierno y el silencio cómplice de la oposición: sobran los ciudadanos, nunca los políticos ni sus familias. La honradez se paga caro, la iniciativa laboral también: el INEM (hoy SEPES) está plagado de corrupción, al igual que todo: ¿como es posible que el principal “tsunami” del país no concite la unanimidad de toda la sociedad civil, de toda la oposición no partitocrática en torno a esta tragedia que significa no poder trabajar en tu propio país porque 2 millones de desalmados se han apropiado de nuestros impuestos?  Al menos Ana Garrido enarbola la bandera de la dignidad. Algún día su pueblo se lo reconocerá.


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