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27.5.17

Por qué no hay que creerse la recuperación económica de España


Arriba: Fotografía de la Bolsa de Madrid

Los vientos de cola nos han hecho creer que estamos a punto de salir del hoyo cuando realmente estamos a punto de entrar en otro.

Marta Flich es economista y actriz.

Europa tiene esquizofrenia. Cuanto antes lo asumamos, mejor nos irá. Debemos comportarnos como enfermos y así aceptar esta caja de grillos en la que estamos. O eso, o cogemos la patera y nos vamos a otro lado. No hay otra.

Está la cosa revuelta, pero todavía puede ir a peor. Bueno, a lo mejor el superhéroe Martin Schulz (candidato socialdemócrata) y ex presidente del Parlamento europeo, le arrebata la cancillería a la Merkel. ¡Oye! Y ni tan mal. Que la gente le quiere. Para que luego digan que estar en las instituciones de la UE no tiene fenómeno fan.  

Por no desviarme demasiado de mi objetivo, que es el de explicar por qué nos tenemos que acostumbrar a vivir en esta cosa esquizoide de los tiempos en los que estamos, hemos de entender, que todo lo que te han contado de la recuperación de España, es falso. Ha habido brotes, pero de los psicóticos en algún que otro distraído comunicador económico (por ponerle apelativo cariñoso a un ministro).

Hay una cosa que a todas las macromagnitudes rimbombantes de la economía española, les ha sentado bien: los vientos de cola.

Esas pequeñas cosas vitales que hacen que España vaya bien, independientemente de la política económica que haga el gobierno nacional. Tanto si la caga mucho, como si acierta, no va a importar. No va a importar, hasta que importe, porque esos vientos de cola desaparezcan y entonces nos caigamos con todo el equipo. "¿Qué quieres decir con esto Marta, qué quieres decir con esto? " veréis:

Siempre he pensado que simplificar la realidad o hacerla sencilla y entendible no es infravalorar la complejidad sino más bien todo lo contrario, eliminar toda la paja ( ¿se puede decir paja en este medio?) quitar todo el ruido, quería decir, que envuelve el argot y las grandes conclusiones de los economistas sesudos, y algunos otros menos sesudos, pero interesados de igual manera en distorsionar el mensaje. Y a partir de ahí empieza el teléfono estropeado en tertulias de las de la tele y de nuestras casas.

¿Qué son los vientos de cola? ( ¿se puede decir cola en este medio?, supongamos que sí puesto que cosas más obscenas se dicen en los discursos de algunos políticos y de sus formaciones, o mejor dicho de sus "deformaciones"). Por un momento me siento Rufián. Venga, al lío, que no estoy aquí para hacer poesía. Soy más de prosa yo.

Hubo en un momento remoto, en el que el petróleo estaba en precios mínimos por una movida de egos de la OPEP y el resto de productores de petróleo. Un momento en el que el BREXIT estaba en un "ni pa ti ni pa mí", en el que la demanda internacional estaba "on FIRE" , en el que Trump en la casa blanca era un chiste malo, en el que la inflación estaba controlada, en el que nos bajaron los sueldos para ser más competitivos ( y nos la comimos), en el que pusieron unos pepinazos en otros países ( y nos fue genial el turismo) porque la gente quiere veranear viva a poder ser y un momento en el que no pudimos pagar alquileres y volvimos a casa de nuestros padres y empezamos a beber más alcohol, incrementando la demanda interna. Un momento en el que los impuestos progresivos no interesaban tanto y el gobierno decidió asfixiar más a base de impuestos indirectos y regresivos como lo son los asociados al consumo, vete tú a saber de lo que hablo, pongamos que hablo del IVA. ¿Pasaba algo? No, porque si no te gastas el dinero en IVA, ¿en qué te lo vas a gastar, joder?

Cuando los vientos de cola desaparezcan, nos quedaremos en pelotas por un tema de perdida de " competitividad esférica", es decir, se la mire por donde se la mire, mal.

EL BCE va a seguir comprando deuda. Esto significa que tendremos más o menos controlada la pasta que tendremos que devolver por endeudarnos. Nos da estabilidad. Pero el mecanismo de "subvencionarnos" sigue siendo peligroso. El endeudarnos no es lo que caracteriza la autonomía de un país. Es necesario, pero no hay que abusar. Esta es probablemente, uno de los pocos "favores" que nos va a hacer el BCE este año. Es normal. Europa crece a dos velocidades y las variables macroeconómicas no están sintonizando de igual modo en todos los países de la UE.

Mientras que los países de las primeras velocidades ya juegan la Champions, con unos datos muy alentadores en cuando a paro, inflación, déficit, deuda etc. Es decir,  variables con un comportamiento "de libro" en el que el BCE puede tomar decisiones "de libro", para conseguir objetivos "de libro". Sabe qué va a pasar si hacen una u otra política monetaria. Caso de Alemania.

Los países de la segunda velocidad, entre los que se encuentra España, tenemos las macromagnitudes un poco revueltas, como contradictorias. Digamos que a Alemania le pica la garganta y el BCE le va a dar propóleo y nosotros estamos en la UCI después de un fallo multiorgánico severo y nos dan… propóleo.

Es decir, las fórmulas óptimas para economías recuperadas con robustez, no lo son para economías que se han dejado el alma en el proceso y que salen tísicas y con muchas enfermedades crónicas.

¿Qué esperanza tenemos? Que haya un giro político de corte más economico-social, que se hagan políticas solidarias para los que jugamos en regional y que de una vez por todas, podamos regenerar la economía y una sociedad quebrantada. A poder ser, hacerlo de una forma sostenible y viable. Sin duda, se puede hacer. 

No nos engañemos: que un día juguemos en el Santiago Bernabeu contra el Real Madrid, no significa que seamos Champions League. Significa, que hemos tenido a favor un sorteo. O sea, ha sido puta suerte, suerte o como sería el caso de España con respecto a la recuperación, vientos de cola.

Fuente:MARTA FLICH

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